Era abril. La pandemia recién se iniciaba y la economía mundial sufría una parálisis sin precedentes. En ese contexto, Santiago Soria y Patricio Catalán, dos amigos “de toda la vida”, buscaban alternativas que pudieran paliar la crisis. Fue así que vieron la oportunidad justa para reflotar una novedosa idea de negocios que habían analizado por primera vez dos años atrás. Paso a paso, crearon un emprendimiento que hoy promete expandirse desde Tucumán hacia el resto del país y el continente. ¿De qué se trata? Es una empresa de lavado de vehículos a domicilio -los trabajadores viajan en bicicleta- que utiliza productos biodegradables y nada de agua.

Los jóvenes tucumanos se inspiraron en servicios similares que funcionan en otros países, pero innovaron en el modelo de negocio. “Habíamos importado los productos hace unos años y en abril empezamos a probarlos con nuestros autos. Al principio los resultados no fueron muy buenos, así que nos comunicamos con los proveedores, nos capacitamos y aprendimos la técnica necesaria. Ahora quedan impecables”, cuenta Soria.

La compañía, que adoptó el nombre de Elex, comenzó a operar en junio dentro de las 4 avenidas céntricas. Sólo durante los primeros 30 días recibió un centenar de pedidos. “El servicio es cada vez más solicitado. Entablamos alianzas estratégicas con concesionarias y ya proyectamos nuestra expansión a Yerba Buena. Iremos vendiendo el manejo de la marca por zonas según un estudio de la densidad poblacional de autos por kilómetro cuadrado”, especifica el cofundador.

El nombre del negocio significa “evolución de lavado ecológico express” y surgió tras numerosos debates del equipo. “Tratamos de aportar a la sociedad desde nuestro lugar con el cuidado del medio ambiente. El ahorro de agua por vehículo ronda los 120 litros”, relata Soria con orgullo. ¿Entonces, cómo se efectúa el lavado? Es realizado con elementos biodegradables basados en ceras naturales y cítricos, y con microfibras especiales para proteger la pintura de cualquier rayón. “No mojamos ni dejamos rastros. Le da un acabado encerado mejor que los métodos tradicionales”, elogia el emprendedor.

Las tarifas del lavado automotor van desde los $ 400 hasta los $ 550, según el porte del vehículo. Además, los servicios que Elex ofrece son la restauración de rines, la inspección de seguridad y la desinfección. Otra curiosidad es que los lavadores (son llamados “lexers”) se movilizan en bicicletas con mochilas especiales -de un llamativo color celeste- “para reducir la huella de carbono”.

Pronto, la marca lanzará una app móvil y una página web para que el servicio sea contratado con más practicidad y pueda ser seguido en tiempo real. “Tenemos un alto grado de seguridad. El cliente obtiene todos los datos de quién está yendo a lavar su auto”, dice Soria. Y -agrega- iniciaron las tratativas para expandirse a otras provincias, a Chile, Bolivia, Uruguay y a más países.

El emprendimiento ya involucra a más de una docena de personas, entre “lexers” y los miembros de los equipos de desarrollo tecnológico y marketing. Soria nombra a varios de ellos: Alejandro Jatib (director tecnológico), Lionel Guerrero (encargado en Yerba Buena) Juan Sosa (diseño web), Angelina Berchi, Gabriela Catalán y Augusto Albarracín (diseño) y Bernardita Iramain (CM). “Motiva mucho emprender en algo que te gusta y que crece. Más siendo ecofriendly”, reflexiona sobre el final.